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Hogar Santa Teresa del Niño Jesús y Hogar Virgen de Luján

En esta zona de Misiones hay pocos lugares propicios para la recuperación y la rehabilitación de la salud y con mayor lamento, reconocer que no haya lugares para que los más pobres de los pobres puedan aprovechar para tratarse, recuperarse y poder restituirse como personas.

Nuestros Hogares, “Hogar Santa Teresa del Niño Jesús” (Oberá) y “Hogar Virgen de Luján” (Guaraní), son refugios ideados para personas con capacidades diferentes, tanto en el sentido mental o motriz, que se encuentren abandonadas, y para personas ancianas que al llegar a esta etapa de la vida se encuentran solas, sin nadie que les dé por lo menos lo básico para tener una vida digna. Y en ambos casos, brindarles el amor y cariño que todo ser humano merece y necesita.

Hogar transitorio

Para algunas personas es un hogar transitorio, hasta que puedan recuperar su salud y luego retornar a su casa junto a su familia. Dos ejemplos muy vivos de esta situación la vivimos con Alicia y con Juan Carlos.

Alicia sufrió un 80% de quemaduras en todo su cuerpo, cuando la pequeña casita de madera en la que ella vivía, se incendió al caerse su lámpara. Si Alicia no hubiera recibido tratamiento médico en nuestros Hogares, sería una persona discapacitada para toda su vida.

Con Juan Carlos vivimos otra experiencia que ha quedado muy grabada en nuestros corazones. Por intermedio de la Hermana Irma, conocimos la situación de Juan Carlos quien es hemipléjico y tiene dificultades para comunicarse, él estaba internado en el Hospital SAMIC, de Oberá, lleno de impedimentos y sufriendo las consecuencias de haber estado “viviendo” entre los animales. Su padre, humilde tarefero, carecía del tiempo y de los medios para atender a su hijo, quien por si solo no podía atenderse, alimentarse, higienizarse, como merece todo ser humano. Estaba totalmente anémico, desnutrido, deshidratado, tampoco podía movilizarse por sus propios medios. Al traerlo del hospital siguió bajo un estricto control médico, se le realizaron varias transfusiones sanguíneas para compensar su gran porcentaje anémico. Poco a poco, después de su integración al hogar, se fue reponiendo, se lo veía contento, animado, logró trasladarse solo y a pesar de todas sus dificultades buscaba la permanente comunicación con todos. Era realmente muy hermoso verlo regando las plantas o tras una larga lucha con sus manos que tardaban en responder para encontrar en su radio la música que le agradaba escuchar. Juan Carlos hoy día se encuentra con su madre en Posadas, tras su largo período de recuperación. Él pedía por su mamá y siempre decía que ella estaba en Posadas, por ello, tras largas averiguaciones y rastreos encontramos a su madre. Su reencuentro fue muy emocionante, después de 30 largos años, madre e hijo se abrazaban y conocían. Ella decidió inmediatamente que Juan Carlos debía vivir con ella.

Hogar de recuperación y restitución como persona

Son experiencias muy especiales e inolvidables las vividas con varias personas, que luego de recuperarse se vieron capaces de afrontar la vida a pesar de cualquier discapacidad que sufrieran. Como ejemplo lo tenemos a Juan y a quien vivió sus últimos años junto a nosotros: Julito.

Juan era camionero y sufrió un accidente cayéndose de la cima de su camión, lo que le costó la posibilidad de volver a caminar. Desde ese entonces, año 1994, deambulaba de hospital en hospital sin la compañía de ningún familiar. Transcurriendo el año 1997, gracias a un encuentro de la Pastoral de la Salud, Juan halló un hogar, desde entonces se encuentra viviendo en el Hogar Santa Teresa del Niño Jesús. Tiempo a tiempo Juan fue descubriendo sus nuevas virtudes, hoy día sigue viviendo con nosotros y cumple la función de Tesorero y de Supervisor de ambos Hogares. También es excelente en tallados de madera.

Julito, durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo (98-99), compartía feliz junto a su familia en casa de sus padres. Dos o tres días después de año nuevo, fue con sus primos a bañarse a un arroyo cercano a la casa. Jugaba y corría, hasta que se arrojó de cabeza al agua sin darse cuenta de que era una parte poco profunda. Al caerse sintió un fuerte golpe en su cabeza, trató de salir, pero los demás jóvenes no se percataron de su golpe, se tiraron también cayéndose sobre Julito, lo que le hizo golpearse las piernas. Estos golpes le produjeron fracturas de las piernas y de la columna vertebral, al nivel de la cuarta vértebra cervical, esta vértebra secciona la medula espinal y por ese motivo quedó cuadriplégico. Estuvo dos años internado en un hospital de Posadas sin el cuidado preciso, sin poder moverse por si solo y sin alguien que lo pudiera atender particularmente. Cuando los asistentes del Hogar lo fueron a ver, observaron que tenía, por mala atención, úlceras por decúbito (escaras), en toda la zona de los glúteos que eran expuestas, se podía observar los huesos (cabeza del fémur y el cóccix), también se observan los huesos del omóplato. Estaba muy deprimido, triste y solo. Lo trajimos con nosotros, fue realmente un largo y extremado tratamiento. Hasta que con gran alegría para él y para nosotros pudimos verlo en una silla de ruedas sentado y manejándola por sí solo. Poco a poco fue incluyéndose en las tareas de la casa demostrando su gran interés por el bien y el progreso del Hogar. Estudió radioaficionado y ayudaba en gran manera a Juan en la parte de la tesorería y atendía la secretaría. Para tristeza de todos nosotros, Julito falleció el 14 de Febrero del 2004 , justamente acabamos de recordar un año de su desaparición física de entre nosotros. Pero realmente destacamos todo lo bueno que nos brindó antes de marcharse y sabemos también que hoy desde el cielo es un santo que nos guía.

Educación

Varias de las personas jóvenes que residen en nuestro Hogar, concurren actualmente a la Escuela Especial “Mirar Lejos” de esta ciudad, entre ellos están: Carina , María Elida , Neusa y Samuel . Como también fueron otros en años anteriores, Angélica , María Inés , etc.

Último hogar

Nuestros Hogares también, para muchas personas pasan a ser su último Hogar, donde viven sus últimos días dignamente con todo el cuidado y atención que necesitan. Nuestra espiritualidad es acompañarlos hasta el umbral de la entrada de la casa de Nuestro Padre Celestial, nuestro Hogar permanente. Desde que abrimos las puertas de nuestros Hogares, ninguna persona ha fallecido estando sola, siempre hubo asistentes cuidándolos y atendiéndoles tanto en el día como en la noche en este momento tan especial que debemos pasar. Ya sea en nuestros Hogares como en el Hospital.

Hogar provisorio

Para algunos chicos, nuestro Hogar es su casa provisoria, hasta que podamos encontrar un padre y una madre dignos y permanentes, que les puedan brindar lo propio de una familia. Podemos contar sobre Gilberto . Él vino a nuestro Hogar junto a su madre que padecía una enfermedad degenerativa e incurable, ella no podía manejarse por si sola, ni siquiera llevar el alimento a su boca. Gilberto tenía en ese entonces tres años y medio. La imagen que nadie del Hogar que lo haya conocido se puede olvidar, es verlo dándole la comida en la boca a su mamá, los papeles habían cambiado, lo que ella una vez procuraba por él, ahora se presentaba al revés. Hoy día, Gilberto tiene padres adoptivos que saben cuanto amor, cariño y protección se merece un hijo.


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