Espiritualidad

Alimentamos, rehabilitamos y amamos Argentinos olvidados

“Tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver” (Mt 25,35)

Estas palabras de Cristo en San Mateo, son nuestra piedra fundamental en nuestro trabajo aquí, en los Hogares de Nuestra Señora de Luján y Santa Teresa, en Misiones, en el noreste Argentino.

La peor enfermedad en el mundo es el sentimiento de no ser deseado, no querido y abandonado por todos.

Todos somos conscientes de nuestras limitaciones y todos necesitamos de los otros.

Asistimos a Cristo el Señor en los demás. Este es un gran honor y una tremenda responsabilidad. Debemos constantemente dar lo mejor de nosotros. Un constante cuidado y una constante limpieza, son la base de nuestro trabajo.

Somos parte de la Tradición Católica (latina), pero nuestros Hogares están abiertos para la gente de todas las religiones y aún a los que no la tienen. Gente de todas las religiones y los que no la tienen, nos visitan como voluntarios y todos quedan conmovidos ante algunos residentes, los que menos pueden hablar o comunicarse día a día, aún demuestran cuidado y afecto entre ellos, que puede ser notorio especialmente en los momentos de oración.

Todos nosotros, como una familia, rezamos el Rosario con la Biblia diariamente. La celebración de la Eucaristía, la Misa Semanal, es la fuente de la cual todos los aspectos de nuestra vida reciben el significado y la inspiración. Se provee el transporte para aquellos residentes que deseen asistir a la Misa Dominical en la Parroquia local de Cristo Rey.

La alegría es una parte muy importante de nuestra espiritualidad. El humor es una gracia salvadora, es una válvula de seguridad y una medicina. Al compartirla, uno puede convertirse en un rayo de luz en la oscuridad de otra persona. Siempre tratamos de elegir la risa en lugar de la irritación para mejorar tensiones que se presentan. Y así lo hacen todos los que nos rodean.

El mensaje de Cristo es de alegría y esperanza.

Él nunca tuvo intenciones de que fuéramos sombríos y lúgubres en nuestro camino a su voluntad. Un corazón jovial es una buena medicina (Proverbios 17,22)

Mi corazón y mi cuerpo cantan la alegría al Dios vivo (Salmo 84,2)

Nuestros Hogares están influenciados por el ejemplo de Santa Teresa del Niño Jesús (Therese de Lesieux 1873-1897, la Pequeña Flor). Ella no tuvo ningún hecho notable en su vida, salvo una vida interior rica en dedicación y amor. Sta. Teresa trató de servir a otros en pequeñas y útiles formas de un modo silencioso. Prefería hacer esto a la gente que más la irritaban, a aquellos que ella menos entendía. Tras sus rostros no deseables, Sta. Teresa buscaba el Rostro Adorable de Jesús y nadie se percataba de estos esfuerzos (Illustrissimi, las cartas del Papa Juan I)

Nuestro carisma es ayudar a las personas discapacitadas, abandonadas.
Es difícil para la gente en común comprender el verdadero horror de ser abandonados. La peor enfermedad en el mundo no es la lepra, la tuberculosis o el cáncer, sino el sentimiento de no ser querido, amado, aceptado y el ser abandonado por todos.

Todas las personas necesitan a alguien para amar.
Todos necesitamos algo que hacer.
Todos necesitamos algo que esperar del futuro.
Todos necesitamos algún lugar donde vivir.


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