Me abrieron su corazón y compartieron experiencias profundas de sus vidas

Ricardo Delgadillo

Mi nombre es Ricardo Glez Delgadillo, originario de Jalostotitlan, Jalisco (México). Soy religioso misionero de la Congregación del Verbo Divino y desde el 20 de julio de 2011 resido en Argentina.

El día 1º de Julio comencé a compartir mi vida con los residentes del “Hogar Santa Teresa” y finalice el día 14 del mismo. En general las actividades que se comparten junto a los asistentes son: en las mañanas junto con los asistentes del Hogar, facilitábamos el desayuno. Luego, junto con Mario uno de los chicos residentes, buscábamos madera y poníamos en la chimenea para climatizar, después, participaba de un espacio de oración coordinado por alguno de los asistentes y posteriormente el almuerzo.

Por la tarde teníamos algunas conversaciones así como, juegos, especialmente con Lucas, pues como adolescente, buscaba siempre la manera de llamar la atención. También, en diferentes momentos de la tarde, y digo “en diferentes momentos” porque en ocasiones se daban conversaciones espontaneas o juegos incluso en la hora de comer por ejemplo con Carlos, estuvimos hablando de sus programas favoritos, de su pasado antes de vivir en el Hogar, de su experiencia con los voluntarios de diferentes lugares del mundo y bromeábamos. De igual manera, Miriam y otros residentes, me abrieron su corazón y compartieron experiencias muy profundas de su vida.

Asimismo, compartí momentos muy buenos con los asistentes del Hogar y desde su testimonio, fui aprendiendo el servicio al prójimo, es decir, en su manera tan respetuosa, afectuosa y cercana de relacionarse con los residentes y entre ellos mismos.

En conclusión, compartí mi vida con los residentes y asistentes del “Hogar Madre Teresa” dos semanas. Mi objetivo, fue el aprender de ellos y así poder ser un religioso más humano y con una visión más amplia. En mi opinión, el Hogar Madre Teresa confirma que en el mundo hay y seguirán habiendo personas que pueden percibir a Dios y el “Hogar Santa Teresa” es símbolo de esto. Por lo cual, doy gracias a Dios y a todos sus colaboradores el darme esta oportunidad de ser testigo de esta obra solidaria que me llena de fe y esperanza.

No obstante, me cuestiona profundamente darme cuenta que numerosas personas no son conscientes de esta realidad y me pregunto ¿Cómo puedo hacer para poder concientizar a las personas de la necesidad de construir rampas y otros servicios para incapacitados que faciliten sus vidas y los incorporen a la sociedad? ¿Cómo lograr que incluso más personas se sensibilicen de los anhelos de los incapacitados y ayudarlos a que se realicen?


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