Carta de Navidad 2004

“Señor y Conductor del Universo
reconocemos y afirmamos el misterio de las puestas del sol y de las despedidas,
de las partidas y los finales como notas integrales en Tu Divino Coro”.

¡Alabado sea Jesucristo!

Queridos,

El tiempo vuela y me cuesta creer que estoy ahora escribiendo otra carta de Navidad.

Fue un año notorio: hemos tenido momentos de dolor y de gran pena, pero también de mucha alegría y felicidad. La vida es una serie de muertes y resurrecciones, pero sabemos con certeza que de alguna forma misteriosa el dolor y el sufrimiento será finalmente superado como el cuento de Navidad nos lo asegura.

Este año cuatro de nuestros residentes fallecieron: Julio Mario, Jorge, Marcelo y Ana. Todos ellos sufrieron mucho y sabemos que ahora están en un lugar mucho mejor, pero es siempre duro perder a la gente que uno ama.

La Historia de Julio

Déjenme contarles a cerca de Julio Mario porque su historia nos ilustra la tristeza y la alegría de transitar con nuestros residentes. Julio vino de una familia muy grande y pobre. Lo encontramos en el hospital local hace tiempo en Noviembre del año 2000 después de un serio accidente de buceo. Había calculado mal la profundidad del río donde él estaba zambulléndose y su cabeza se golpeó contra una roca. Sus compañeros creyeron que les estaba haciendo un chiste y se arrojaron sobre él. Como resultado quedó cuadriplégico a la edad de 20 años.

Se lo trajo al hospital estatal de Posadas, Capital de la provincia de Misiones a unos 100 km de Oberá, ciudad donde nosotros trabajamos. Se lo descuidó en el hospital, como puede suceder tan frecuentemente en hospitales estatales en Argentina (es común ver a gente seriamente enferma o muriéndose abandonados y dejados solos para arreglarse como puedan).

Julio pasó dos años en este hospital donde su salud empeoraba día a día. Sus padres nos rogaron ayudarlos y es así que nosotros lo trajimos al Hogar Santa Teresita.

Recuerdo la primera velada con nosotros. Su cuerpo recubierto de escaras, algunas de ellas ulcerosas. Lo teníamos que acomodar en una posición especial para descansar y tuvo que estar acostado boca abajo durante muchos meses. Pero nuestros asistentes ponían almohadones en el piso para enfrentarlo mientras charlaban con él. Este gesto cariñoso fue típico de su gran amor, compasión y trabajo duro en aras de nuestros residentes. Julio mejoró vertiginosamente. Pasó por dos operaciones más de transplante de piel de una parte de su cuerpo a otra. Las escaras se sanaron y se cerraron durante los tres años que estuvo con nosotros.

Gracias a un generoso donante disfrutó de una silla de ruedas automática. Obtuvo un diploma de radio-aficionado amateur. Y llegó a ser muy conocido y popular y muy querido en la ciudad de Oberá. Atendía el teléfono y recibía a las personas que visitaban el Hogar Santa Teresa. Estaba encantado con la noticia de que la Presidente de Irlanda, la Señora Mary McAleese , iba a visitar nuestros hogares el último 20 de Marzo. Había estado visitando e invitando a nuestros vecinos para venir y conocerla.

Tristemente, Julio nunca llegó a conocer a la Presidente. Falleció repentinamente el 11 de Febrero, seis semanas antes de su llegada.

Estábamos aturdidos por el schok. Todos nosotros, residentes y asistentes lloramos profundamente y experimentamos una sensación de vacío, todo parecía cambiado. Nos encontramos con que nos resultaba muy difícil continuar. Para mi, personalmente, fue un terrible golpe. Cada año, antes de que saliera hacia Irlanda en búsqueda de fondos, Julio me despedía en el aeropuerto de Posadas, derramando copiosas lágrimas y haciéndome recordar de no quedarme demasiado tiempo.

En los días posteriores al entierro de Julio Mario, reflexionamos y evaluamos su breve vida. Amaba el Hogar de Santa Teresa. Vivía para él. Estaba muy feliz cuando nosotros rescatábamos a alguna pobre persona abandonada y la traíamos a vivir con nosotros. Cuando nos contactaron para ayudar a Mario Eliseo de diez años, Julio no descansó ni de noche ni de día hasta que la criatura llegara sana y salva. (Ustedes recordarán de Mario Eliseo de cartas anteriores. Él continúa mejorando, gracias a Dios y está mucho más fuerte de lo que era cuando llegó). La muerte de Julio me hizo recordar las palabras del poeta Mar Van Doren ante la repentina muerte del Padre Thomas Merton:

«El mejor envase del mejor vino,
volcado de una sola vez de repente
sujetado, pero nadie lo puede salvar,
nada quedó excepto la fragancia…»

A pesar de nuestra tristeza, sabíamos que la mejor manera de honrar la memoria de Julio sería continuar nuestra misión y alcanzar y brindar ayuda a tanta gente como nos sea posible. Y es así, como al poco tiempo de su muerte, Julio pareció enviarnos a su sucesor.

La Historia de Marcelo

Nos encontramos con Marcelo de veintisiete años, mal nutrido, deshidratado y muriendo en condiciones infra-humanas. Como Julio, su cuerpo estaba cubierto de profundas escaras ulceradas y otra vez tuvo que estar acostado boca abajo y nosotros encontramos una posición especial para él. Pero Marcelo nos llegó demasiado tarde. A pesar de que logramos aliviarle sus sufrimientos en algo durante su breve estadía con nosotros, fue llevado a una mejor vida dentro de las nueve semanas posteriores. Tuvo el consuelo de la visita de su madre por primera vez en quince años. Semejante separación tan prolongada se debía al hecho de que sus padres estaban separados y Marcelo había quedado con su padre. Ahora en la última semana de su vida, su madre estaba de visita en la localidad y gracias a Dios se conmovió y vino a visitar a Marcelo.

La Historia de Jorge y Ana

Nuestros otros dos residentes quienes fallecieron este año eran Jorge y Ana. Jorge vino de una familia con un entorno muy duro y estaba discapacitado desde el nacimiento. Repentinamente se enfermó a fines de Julio, así como Miguel, otro de nuestros residentes acerca del cual he escrito anteriormente. Mientras que Miguel se recuperó y ahora está bastante bien, Jorge falleció después en unos días en el Hospital.

Ana era una mujer mayor, abandonada por su familia. Aún en sus últimos momentos fueron renuentes a verla. Pero nuestro asistente Fernando, la acompañó con cariño y oraciones mientras ella se preparaba para el próximo mundo.

La Presidente Mary McAleese

Espero que me perdonen por hablar tanto acerca de la tristeza que sentimos este año. Pero gracias a Dios tuvimos razones para celebrar también. El Domingo 20 de Marzo, seis semanas después de la partida de Julio, la Presidente Mary McAleese visitó nuestros hogares, acompañada por su esposo Martin y un entorno de 30 personas.

El tiempo había estado lluvioso y tormentoso justo un par de días antes que llegara la presidente. Pero , todo cambió para el momento de la visita de la Sra. Mary McAleese , ella llegó un día magnífico, soleado con un límpido cielo azul. Sentimos que Julio, el joven que estaba tan esperanzado en su visita, nos había enviado un obsequio de despedida.

La presidente McAleese es una gran comunicadores y se relacionó maravillosamente con el personal y los residentes del Hogar. Alabó calidamente al personal diciendo que era evidente para ella que los residentes de nuestros hogares de Oberá y Guaraní «han encontrado un lugar de felicidad, donde son queridos y donde se sienten valorizados como seres humanos, recobrando su dignidad humana».

La visita de la Presidente encausó una muy necesitada publicidad en Irlanda para el trabajo de estos hogares y fue un reconocimiento bienvenido de la ayuda otorgada a nosotros por incontables irlandeses durante añares.

La Historia de Ariel Márquez

Su visita fue un evento que le cambió la vida por lo menos a una criatura en especial. Recientemente llegamos a conocer a Ariel (10), quien vive cerca de nosotros y cuya familia es extremadamente pobre. No hace mucho tiempo Ariel perdió un ojo a consecuencia de una infección descuida. Pero, gracias a la buena voluntad generada por la visita de la Presidenta, pudimos “presionar” a las autoridades locales a favor de él. Ariel recibió una atención adecuada y ahora tiene un ojo ortopédico que le ha dado un nuevo enfoque a la vida.

No es solo eso, pero nuestros hogares a pedido de nuestros voluntarios irlandeses e ingleses, han “adoptado” en cierto sentido a Ariel, a sus padres y sus cinco hermanos y hermanas. Estamos ayudándoles a adquirir una casa y enseñándoles como plantar un jardín. El padre de Ariel, era hasta entonces, un labrador errante, una de las clases más explotadas y abusadas en América del Sur. Estos hombres trabajan largas horas lejos, muchas veces, de sus familias, por jornales que apenas cubren su subsistencia y están expuestos a terribles accidentes, sin ningún seguro en otra ayuda. Ayudarle a esta familia a recuperar su dignidad es un nuevo reto para nosotros.

Los Voluntarios del 2004

Tal vez tendría que mencionarles a los que reciben una carta de Navidad por primera vez de que nuestros 2 hogares, Santa Teresa en Oberá y Nuestra Señora de Luján en la cercanía de Guaraní, son centros de cuidado y oración. Son un refugio para la gente abandonada con dificultades físicas y de aprendizaje y de mayores abandonados. Actúan como hogares de tránsito para gente que no tiene otro lugar donde recuperarse de sus enfermedades. Son asilos donde algunos pasan sus últimos días en un ambiente de cuidado y confort. Y para algunos niños, son hogares temporarios hasta que podamos organizar unos padres adoptivos convenientes.

Estos hogares están formalmente ligados con la Organización Cheshire Internacional que ha sido un respaldo durante años. Financieramente, no obstante, dependemos casi completamente de las donaciones de Irlanda y Gran Bretaña. Este año tuvimos 9 voluntarios (irlandeses e ingleses) quienes vinieron a ayudarnos en varias etapas durante el año. Por favor, únanse conmigo para agradecerle a Dios Niamh, Triona, Edmund, Aileen, Denis, Rónán, Ciara, Páraic, John, los dos Rom, Breege y Josefina. Ellos aliviaron el peso durante un año muy difícil. Creo que un rasgo particular de los voluntarios irlandeses e ingleses que ellos no se limitan a trabajar en sus propios países sino que se extienden a los confines de la tierra. Esto es ahora mas importante que nunca por la terrible situación económica y social que divide al primer mundo del tercer mundo. Somos una familia humana global y la mayoría de la familia está viviendo en grandes lagunas de pobreza y falta de esperanza.

Los voluntarios que se nos unieron brindaron generosamente su tiempo, talento y energías, no por algún beneficio sino por amor a Dios y respeto por algunas de las gentes más olvidadas del mundo. El trabajo voluntario aquí no es fácil debido al idioma, los caminos de tierra y la mera pobreza inhumana. Pero fuimos muy afortunados de que nuestros visitantes tuvieron la fortaleza y las cualidades necesarias para adaptarse.

Ayudaron de varios modos: alimentando, enseñando, jugando, hablando, riendo, consolando, atendiendo, otorgando cuidado terapéutico profesional, etc. de acuerdo a sus habilidades. Enseñaron inglés, música y arte a algunos de nuestros jóvenes en tránsito de una manera de la más agradable y disciplinada.

Liam Hayes SVD


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