Testimonio: “Los integrantes del Hogar son pequeños Cristos”

 

Cristina Mehring: Llegué con el convencimiento de que era un llamado y por lo tanto lo viví como  una experiencia de entrega  en esta etapa de mi vida, dar y darme   en lo que me necesitaran,  confiada y en paz.

Cada día fui descubriendo a los Asistentes  que  no son simples trabajadores, son personas  que transcurren y viven sus vidas entregadas  con amor  a cada uno de los niños, jóvenes o adultos de esta gran familia.

También fui  conociendo  algunas historias de vida terrible, difícil donde la palabra abandono, es un  denominador común.  Pero también lo común es la mano salvadora del Padre Guillermo, ahora el Hermano Hugo, etc.  que guiados por  Dios  los encontraron y trajeron a este Hogar donde transcurre y celebran la vida.

Ellos me dieron la posibilidad desde su necesidad y su situación de dependencia, porque no pueden alimentarse, caminar   o  moverse  solos  de ser parte de su vida, de sus miradas, sus sonrisas, gestos.  Porque el simple hecho de alimentarlos, pasearlos, escuchar música  es lo más maravilloso que les puede pasar  y lo que me hizo feliz.

Me pregunto ¿Cómo se sienten  los niños que están viviendo desde hace años en el Hogar?

Algunos llegaron desde bebés cuando fueron abandonados  por diversos motivos y que no nos corresponde juzgar y  otros llegaron más grandes  también por razones diversas, a veces de desamor, otras de imposibilidad de parte de familiares  de cuidarlos y atenderlos de la forma que necesitaban.

 Y la respuesta  es que se  sienten   acompañados, queridos, cuidados, servidos, protegidos,  ¡¡¡amados todos y cada uno de los días de sus vidas!!!

Escuche la expresión, “los integrantes del Hogar son pequeños Cristos” y me llegó tan profundamente, me sigue interpelando…

Estos pequeños Cristos transformaron una parte de mi ser  y a cada persona que pasa por sus vidas.  Estoy muy agradecida por ello  e invito a que puedan hacer una experiencia de  Voluntariado.


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