Homilía del 2º Aniversario del fallecimiento del Padre Guillermo

En la celebración Eucarística del 2º Aniversario del Fallecimiento del Padre Guillermo El Padre John Owen, svd dió la homilía sencilla y hermosa.  Aquí queremos compartirla a todos:

“Padre Obispo, hermanos y hermanas en la fe!

El ángel Gabriel dice a María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor esta contigo”.

La imagen de María que la Iglesia nos presenta es la de una mujer cercana y humana, que sufrió y trabajó, que vivió la condición del pobre, que sabe lo que nos cuesta la vida cada día, que fue avanzando por el camino de la fe, como dicen, entre luces y oscuridades en medio de las dificultades de la vida con confianza y pesar de todo con alegría,

Como estamos en las vísperas de la Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María y nos hemos congregado esta tarde para recordar el 2º aniversario del fallecimiento del Padre Guillermo me parece estas dos palabras: “confianza” y “alegría” demuestran la fe que tenían en Dios tanto nuestra Mamacita María y el Padre Guillermo.

El mes de Diciembre jugó un papel importantísimo en la vida del Padre Guillermo. Llegó a Misiones, a la tierra colorada, al principio del mes de diciembre del año 1986. Pasó un par de semanas en nuestro colegio de Fátima, Posadas y antes de Navidad recibió su primero y único destino dentro de la Provincia de Misiones a la Parroquia de Cristo Rey, Oberá.

En su ultima visita a Irlanda en el año 2013 me visitó y pasamos una tarde charlando sobre sus hogares, las dificultades, desafíos y los logros. Hablamos también de sus primeros años en Misiones, su lucha, por decir así, con el idioma, con la comida y que se iba a cumplir los 5 años de misión y luego volver para quedarse en Irlanda. Pasamos una tarde hermosa y antes de despedirse me dijo lo siguiente que quedo grabado en mi memoria y que quiero compartir con ustedes. Me dijo: “Desde hace tiempo tome la decisión de quedarme en Misiones. La verdad me siento muy contento y viviré los años que el Señor me regala con mis hermanos y hermanas más abandonados por la sociedad”. El Padre Guillermo aprendió con los golpes de la vida a escuchar a Dios con confianza y también a pesar de los pesares con alegría.

Hermanos, como Iglesia, como pueblo de Dios, hemos de escuchar a Dios con confianza y también a pesar de los pesares que la vida nos puede tirar con alegría.

A veces entre nosotros falta alegría y de tanto en tanto nos dejamos contagiar por la tristeza de una Iglesia gastada y envejecida. ¿Tenemos que preguntarnos? ¿Ya no es Jesús Buena Noticia?  ¿No sentimos la alegría de ser sus seguidores?  Ustedes ya saben que cuando falta la alegría, la fe pierde algo, diría yo la frescura, la cordialidad desaparece, la amistad entre nosotros se enfría. Todo se hace más difícil. Por eso es tan importante despertar la alegría entre nosotros y en nuestras comunidades.

¡Acuérdense, no estamos solos! El Señor está con nosotros. Eso es nuestra alegría. Una alegría que nace de la fe. Dios nos acompaña, nos defiende y quiere siempre nuestro bien. Podemos quejarnos de muchas cosas, pero nunca podremos decir que estamos solos porque no es verdad. Dentro de cada uno, en lo más hondo de nuestro ser esta Dios nuestros Salvador. Vivimos invocando cada día a un Dios padre que nos acompaña, nos defiende y busca siempre el bien de todo ser humano. Con El todo es posible. El Padre Guillermo no hubiera comenzando su labor de amor sin tener en cuenta las palabras del ángel Gabriel: “El Señor está contigo”. Dicho de otra forma: El Señor está conmigo” No hay que tener miedo.

La alegría es imposible cuando se vive lleno de miedos que nos amenazan por dentro y desde afuera. No cabe duda son muchos los miedos que pueden despertarse en nosotros. Miedo al futuro, a la enfermedad, a la muerte. Nos da miedo sufrir, sentimos solos, no ser amados.  Y nos cuesta caminar hacia el futuro con esperanza. Nos quedamos añorando al pasado, crecen, como dicen, nuestras fantasmas, añoramos caminos viejos, o como dicen en guaraní (tapécue) en vez de buscar caminos nuevos. El miedo nos hace mucho daño. Lo que necesitamos, como cristianos, es confianza, seguridad y luz.

A nosotros, como a María, se nos confía una misión, contribuir a poner luz en medio de la noche. Hace 30 años llego el Padre Guillermo para contribuir a poner luz en medio de la noche. No vino a juzgar sino a sembrar. No estamos llamados a juzgar al mundo sino a sembrar esperanza. Y eso es lo que el Padre Guillermo ha logrado con los tres hogares, hogares de esperanza, alegría y confianza; hogares de bondad, misericordia y del amor de Dios.

El ángel Gabriel dijo a María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” Dicho de otra forma: hermanos y hermanas en la fe: alégrense, el Señor está con nosotros.

En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Amén.”  P. John Owen Svd.


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