Escuela de humanidad

Experiencia de una familia voluntaria de Rosario, que vino a Misiones para compartir con la realidad del pueblo Mbya guaraní, y los Hogares de la Fundación Guillermo Hayes.

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Soy Cristian Martín Báscolo, y junto a mi esposa María Gabriela Camblong y nuestro hijo David Martín Báscolo (11 años), vinimos desde Rosario como familia Misionera. Movilizados por el envío de Jesucristo, junto al deseo de encuentro con nuestros hermanos pertenecientes al Pueblo Mbya y a los Hogares Guillermo Hayes.

La Misión la vivimos en la simple experiencia del compartir y el servir. En oración y comunión con toda la Iglesia. Con especial ayuda de Misión Puente (una asociación al servicio de la Misión) y de la Diócesis de Rosario. Esta experiencia había sido planteada alternando el tiempo en ambas realidades (en una comunidad aborigen Mbya y con los Hogares).

Es difícil transmitir todo lo vivido

Nuestro encuentro con el Pueblo Mbyá generó en nosotros un ardor en nuestros corazones. Una especie de fuego lleno de amor y paz. Nos hizo amar y querer conocer más a las personas Mbyá que fuimos encontrando. Ellos complementan en su sencillez los tesoros del Reino de Dios. Y hay muchas cosas buenas por descubrir y encontrar.

Pero la misión no termina en ese ambiente ligado al monte, el cerro y los Mbya. Jesús también nos estaba esperando en otro sitio muy sanador. Podría decir que este lugar es una escuela de humanidad. El Hogar Santa Teresita del Niño Jesús. Aquí el ambiente cambia y para mirar hay que mirar con los ojos del amor y la fe. Algo que en realidad siempre tendríamos que hacer pero nos cuesta. Por eso lo llamamos escuela de humanidad. Las personas que conocimos no se las puede englobar por una característica o cultura. Aquí hay que nombrarlos uno por uno. Pues está claro que cada uno es único y se comunica en una forma particular (con las herramientas que Dios le dio a su alma).

Sus nombres quedaran grabados para siempre en nuestros corazones junto al de los asistentes con quienes compartimos, aprendimos y colaboramos.

En esta convivencia nos sentimos una gran familia

Es de destacar que en esta experiencia misionera también participaron los Mbyá. Pues con nosotros vinieron amiguitos de David de la Comunidad Jakutinga. Como Isaías, Roque, el Polaco Axel y Osmar. Ellos también misionaron y experimentaron lo que nos dice Jesús: “tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber…”

Nuestras actividades eran colaborar en lo que podíamos. Le dábamos de comer y beber a quienes no podían por sus propios medios. Ayudábamos a desplazarlos. Lavábabamos los platos, levantábamos la mesa, lo propio de un hogar.

Rezábamos, celebrábamos la eucaristía, acompañábamos, cantábamos, jugábamos, paseábamos por el jardín temático (Jardín Bíblico). Y con algunos fuimos de paseo tres veces a hermosos balnearios de la zona. Fue una experiencia de encuentro entre nosotros, el pueblo Mbyá y cada una de las personas que integran los Hogares.

Se establecieron puentes entre Rosario, Oberá, Comunidades Mbya y los Hogares de Guillermo Hayes.

Yo, Cristian, siendo guardavidas me animé a colaborar ayudando a Carlitos en una pileta especial que tienen. Hasta tal punto que de esa experiencia el pudo dar unos pasos con ayuda que antes no podía o no se animaba.

También con Carlitos, Roque (niño Mbyá), y nuestro hijo David, salíamos a vender miel y masitas (las que hacemos en Rosario) elaboradas con ayuda de asistentes para conseguir ayuda económica y promover a los Hogares.

Es mucho más lo que nos falta contar… se hace difícil transmitir nuestra experiencia vivida. La idea es animar a otros a continuar con la Misión.

Familia Báscolo
(Gaby, Cristian y David)


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