Llegó un mínimo alivio para el Hogar Santa Teresa de Oberá

La institución, que estaba al borde del cierre, percibirá un subsidio provincial de 40 mil pesos mensuales. Su funcionamiento demanda 90 mil pesos por mes.

En la última semana, el Hogar Santa Teresa del Niño Jesús de esta ciudad recibió la confirmación de una ayuda económica, en carácter de subsidio, por un monto de 40 mil pesos mensuales hasta fin de año, que trajo un poco de alivio a la gravísima situación en la que se encuentra a raíz de la falta de financiamiento debido a la crisis económica internacional, que afectó directamente el envío de fondos desde Irlanda, sostén casi exclusivo hasta ahora de la institución.

Ante esta situación que se conoció hace un tiempo, los responsables del Hogar solicitaron la ayuda de las autoridades provinciales y de empresarios de la zona, y se inició una campaña para que los socios de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (CELO) hagan también su aporte a través de las facturas de luz y agua.

Mientras, el padre Guillermo Hayes, presidente del Hogar, se encuentra en Irlanda desde los primeros días de junio y permanecerá hasta septiembre, haciendo gestiones para conseguir nueva ayuda.

Cuando se profundizaba la agonía y el establecimiento se encaminaba a la crisis total, la buena y ansiada noticia llegó la semana pasada cuando el diputado provincial Roque Gentile entregó a la institución -que también administra el Hogar de ancianos Virgen de Luján, que está ubicado en el municipio de Guaraní y se encuentra en la misma y dramática situación- un decreto con la firma del presidente de la Legislatura misionera, Carlos Rovira, a través del cual se otorga un subsidio que se liquidará desde el l de junio hasta diciembre de este año inclusive.

“Vamos a recibir 40 mil pesos por mes, en total serían 280 mil pesos en siete cuotas, y existe la posibilidad de que la Cámara de Diputados resuelva que desde enero de 2010 se contemple el total que necesita por mes el Hogar para funcionar”, señaló José  Jakubow, administrador del Hogar Santa Teresa.

Jakubow explicó que, de cumplirse esta última parte, “cabe la posibilidad de ayudar a más personas: la cuarta etapa que podría albergar a cuarenta nuevos residentes y el proyecto Espíritu Santo tiene espacio para quince más. Dependemos de la caridad y la donación de la gente, este anuncio es un oxígeno”, recalcó.

Costos de mantenimiento

Para funcionar, el Hogar Santa Teresa del Niño Jesús, que actualmente alberga a alrededor de 35 personas con distintos tipos de discapacidad, necesita 90 mil pesos mensuales, ya que cuenta con 26 empleados. A esto se suma el gasto  de mantenimiento, la compra de alimentos, pañales, medicamentos y asistencia médica, ya que los pacientes no tienen ningún tipo de cobertura.

El establecimiento cuenta con la atención permanente de un médico y un fisioterapeuta, y ciertos casos requieren contención psiquiátrica y psicológica.

Las edades de los pacientes van  entre los cinco meses y los setenta años. Además, la institución tiene a su cargo el Hogar de ancianos Virgen de Luján, en Guaraní, donde residen once ancianos abandonados.

Ambos hogares se sustentan con las donaciones de la comunidad e importantes ayudas de diversas instituciones y organismos de la República de Irlanda.

Importante función social

Tanto el Santa Teresita del Niño Jesús, de esta ciudad, como el Virgen de Luján se dedican desde hace 16 años a acoger y contener de forma integral a seres vulnerables (y vulnerados) que, por distintas razones, no tienen dónde vivir o quién se haga cargo de su cuidado. Ambas brindan un ambiente saludable y familiar, donde el bienestar físico y emocional de los residentes es la principal prioridad.

El sacerdote Guillermo Hayes, de la Congregación del Verbo Divino, es quien junto a un grupo de personas lleva adelante esta tarea de alto contenido social.

“Las personas llegan a través de un Juzgado, del hospital, de familiares o de misioneros que recorren las zonas más excluidas de la provincia y se encuentran con casos muy graves. En la gran mayoría de los casos se trata de personas que no tienen quiénes las cuiden o que provienen de senos familiares donde las condiciones sociales y económicas no permiten que se realice un cuidado adecuado. También hay niños que han sufrido maltratos o que han sido abandonados”, explicaba días atrás a este diario la encargada del Hogar, Claci Petry.

Dependientes de la Fundación Chesire Argentina -de origen irlandés-, y en ausencia (hasta días atrás) del Estado provincial, estos hogares financian su estructura mayoritariamente con los aportes que cada año reciben de distintos benefactores de Europa.

Este año, a raíz de la crisis financiera internacional y de la devaluación del euro, buena parte de la ayuda solidaria mermó considerablemente, lo que obligó a la reducción de determinados gastos que terminan afectando la calidad de vida de los residentes.

“Por ejemplo, tuvimos que reducir gastos que pueden parecer superfluos pero que para muchos residentes son importantes, como cremas para la piel de los chicos o desodorantes de ambiente; también disminuimos la calidad de los pañales y el uso de la pileta para rehabilitación kinesiológica, que utiliza agua caliente y necesita estar encendida las 24 horas a leña”, explicaba Petry.

Cada cosa a su tiempo

La noticia de que la Provincia había otorgado un subsidio mensual al hogar obereño (que, por otra parte, resulta mucho menos generoso que otros gastos superfluos típicos de la política) llegó la semana pasada, en plena recta final de cara a los comicios del domingo y -por lo tanto- dentro de la veda, pese a su connotación netamente electoralista, ya que el oficialismo tuvo meses de margen desde la primera advertencia publicada por este diario sobre la crítica situación del Santa Teresa. Por todo ello, para evitar cualquier injerencia de actos de campaña en la vida real de los misioneros y en su derecho democrático a votar sin presiones ni inducciones, Primer Edición decidió postergar la difusión entre sus lectores de la buena noticia, aun a riesgo de que ésta se diera a conocer por otros canales que hasta la intervención oficial no habían mostrado compromiso alguno con la situación. Hoy, con los resultados electorales en la mano, es el momento de dar a conocer este gesto, parcial pero positivo al fin.

Fuente: Primera Edición


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