El legado del padre Guillermo Hayes

La sensación de pérdida que hoy toca a tantas personas que siguieron de cerca la tarea del sacerdote Guillermo Hayes seguramente tomará mayor dimensión con el transcurrir de los días.

Su vida dedicada al servicio de los más necesitados de una comunidad que abrazó como propia es invalorable y sus obras son el testimonio más cabal del amor que entregó en su paso por esta tierra.

La capacidad de visualizar y atender las necesidades materiales y espirituales de personas vulnerables que se encuentran fuera del círculo de atención, marginados, fue la razón de su misión.

Con absoluta entrega y dedicación, hizo realidad la creación de espacios adecuados para dar a personas abandonadas la contención básica necesaria, con un solo fin: que tengan una vida digna.

Ha dejado muchas enseñanzas, pero su legado de amor más importante fue propiciar la comprensión de que la mayor enfermedad que puede tener el ser humano es el sentimiento de saberse no querido, no deseado, abandonado.

El haber sido nombrado capellán del hospital Samic de Oberá, a su llegada en 1987, marcó el inicio de lo que lo llevaría a convertirse en el padre de los pobres y los discapacitados.

“Tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver” (Mt 25,35). Palabras bíblicas que constituyen la piedra fundamental del trabajo en los hogares Santa Teresa del Niño Jesús, para personas con capacidades físicas diferentes; Virgen de Luján, para personas ancianas y abandonadas; y Espíritu Santo, para personas con capacidades intelectuales diferentes.

Lugares que se lograron por su insistente tarea por conseguir los recursos económicos en primer lugar, pero también por posibilitar el voluntariado como sustento espiritual de cada obra.

En ese sentido, conformó el Consejo Pastoral de Salud, integrado por personas solidarias con el fin de atender las necesidades de los enfermos, ya sea en lo material como espiritual.

El Consejo de Administración de la Fundación Cheshire en Oberá, creada por el Padre Guillermo, tiene a Rafael Pereyra Pigerl como vicepresidente y asesor legal, María Blanca Morchio es la tesorera, en la función de secretaria está María del Carmen Alberto y su asesor económico es Claudio Pace, mientras que el administrador es José Jakobow, sin dudas la persona que estuvo al lado del sacerdote en cada uno de sus proyectos.

“Es un momento muy triste, creo que deberíamos dar los pésames a Oberá, porque Oberá perdió a un gran amigo”, expresó tras la muerte de Hayes. “Todo va a seguir funcionando, tenemos el compromiso por parte de la Vicegobernación, que siempre nos dio tranquilidad ante lo que sabíamos ocurriría en cualquier momento, y esperamos también concretar los otros proyectos que tenía el Padre Guillermo”.

En relación a los proyectos en carpeta, el religioso soñaba con el Hogar de Noche. “Como capellán del hospital Samic de Oberá, observé y se ve a muchas personas que son familiares de los pacientes internados que están durmiendo en los bancos, en los pisos de pasillos, en el hall, que no siempre están limpios, secos y libres de bacterias, virus y hongos, están por días o semanas hasta el alta de su familiar. Es por eso que solicitamos al director, Héctor González, para que nos favorezca un espacio físico dentro del predio del hospital para crear y acondicionar una casa de tránsito para estas pobres personas que son familiares de pacientes que están días en él”, había manifestado a este diario el Padre Guillermo.

“Es un proyecto que hace siete años tenía el Padre”, contó Jakobow. “Aún enfermo quería que se haga realidad y seguía trabajando por eso”.

Justo el día de su fallecimiento se desarrolló una gran cruzada solidaria con la participación de numerosas instituciones para lograr ese fin (ver página 7). Al mediodía, cuando llegó la triste noticia, los sentimientos fueron encontrados, de pérdida por un lado y de mayor compromiso por otro.

El administrador de la Fundación Cheshire confesó que el sacerdote también aspiraba a concretar un hogar para enfermos terminales, para que tengan una atención personalizada y digna.

“Seguramente sin él no va a ser lo mismo, pero confiamos en que sigamos teniendo la ayuda para mantener los hogares y seguir con su obra. Lo que está, queremos sostenerlo y tratar de concretar los otros proyectos”, sostuvo Jose Jakobow.

El Padre Guillermo ha dedicado su vida a los enfermos y abandonados, ha sido ejemplo del verdadero amor al prójimo, no sólo del que se dice sino del que se ejercita. Sus obras quedan en una comunidad que tuvo la suerte de tenerlo, ahora la responsabilidad de los obereños será sustentarlos y protegerlos.

Una vida al servicio de los enfermos, los discapacitados y desprotegidos

El sacerdote Guillermo Liam Hayes nació en Cappamore C Limerick (Irlanda) el 5 de abril de 1950. Ingresó a la Congregación del Verbo Divino haciendo el noviciado en 1979 y su primera profesión religiosa en 1981. En 1985 realizó su profesión perpetua y el 14 de septiembre del mismo año fue su ordenación sacerdotal.

En Irlanda, trabajó con personas discapacitadas y con enfermedades terminales. Esta experiencia lo preparó para el primer trabajo pastoral que tendría luego en Argentina. Apenas llegado a la Parroquia Cristo Rey de Oberá, el 24 de marzo de 1987, lo nombraron capellán del hospital Samic de Oberá. Le costó mucho aprender el idioma. Fue difícil aceptar las condiciones de higiene y la falta de compasión que había en el centro de salud. Fue un golpe cultural violento.

A partir de ahí comenzó a gestarse una iniciativa, en forma conjunta con una organización internacional (Fundación Cheshire) y, a través del entonces obispo de la Diócesis de Posadas (monseñor Carmelo Juan Giaquinta), dieron inicio con la construcción del hogar Santa Teresa del Niño Jesús.

El nivel de necesidad de las personas discapacitadas era muy notable. Casi todos con enfermedades genéticas, accidentes y otras razones, habían sido abandonados por sus familias. Estaban totalmente desamparados, a no ser que tuvieran alguien para alimentarlos, cobijarlos y cuidarlos.

El 7 de abril de 1992 se fundó el hogar Santa Teresa del Niño Jesús, siendo su fundador y director el Padre Guillermo. En 2004 se fundó en Guaraní el hogar de ancianos y personas abandonadas “Virgen de Luján”, con la presencia de la presidenta de Irlanda, Mary McAleese. Finalmente, el 12 de junio de 2011 abría sus puertas el hogar de capacidades intelectuales diferentes “Espíritu Santo”, en Oberá.

Desde la fundación de los tres hogares, fue incansable la tarea de sostenerlos económicamente, acudiendo a la ayuda municipal, provincial, de Irlanda, de bienhechores, voluntarios y colaboradores en general.

La ayuda y solidaridad nunca faltaron para que esta obra continúe. Esta ardua tarea fue por el mérito del Padre Guillermo y de su sólido equipo de profesionales.

En los primeros meses de 2014, luego de varios estudios en Buenos Aires, al sacerdote se le diagnosticó cáncer de esófago. Recibió un tratamiento de rayos en el Hospital Italiano y varias sesiones de quimioterapia.

A lo largo de los meses, y por no poder ingerir alimentos normalmente, su salud se fue debilitando sumándose otros trastornos posteriores.

Con dolor y esperanza en la resurrección, falleció el domingo 7 de diciembre de 2014 a las 13, a causa de un paro cardiorrespiratorio, en la Clínica Integral de Oberá, donde estaba internado para recuperarse de un cuadro de neumonía y por unos estudios por el cáncer agresivo de esófago que estaba sufriendo desde hacía unos meses.

El Padre Guillermo Hayes ha sido un incansable apóstol de la misericordia con los que más sufren por su discapacidad, su ancianidad y su marginación en la sociedad.

Jornada solidaria

Se desarrolló el domingo desde las 9 hasta pasada la medianoche. El grupo solidario Sumate tomó la iniciativa y junto al Círculo de Periodistas, Salud Pública, Asociación de Maestras Jardineras, Rotary Oberá Crisol, Rotary Club Oberá, Asociación Protectora de Animales, Cáritas de la Parroquia Santa Rita, Ropero Comunitario del Barrio Kindgren, Colegio de Arquitectos, entre otros, cumplieron una serie de actividades para promover la participación y donación para hacer realidad el Hogar de Noche del hospital Samic.

La transmisión radial en conjunto por El Aire de Integración, La Radio y Radio Hits fue una de las herramientas para que la gente conociera el proyecto del Padre Guillermo Hayes, acercara su donativo o simplemente participara del evento.

Un desfile de mascotas, pintada de remeras con los más chicos, la actuación de Caciquecirco y un desfile de modelos con diseños de creadoras locales fueron parte de la propuesta. También se sumaron artistas como Los Peregrinos, Rocío Sales, Víctor Peña, Cristian Sales y Omar Bueno.

La recaudación superó los 8.000 pesos, además de algunos materiales de construcción, ropa, calzados y alimentos no perecederos. “Fue sólo un primer evento. Esta semana vamos a tener la lista concreta de materiales y mobiliario necesario para el hogar y vamos a hacerlo realidad en homenaje al Padre Guillermo”, coincidieron los organizadores.

Fuente: Primera Edición


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